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Nuestro particular repaso del año.

2020 ¡qué año! Empiezo así contundente y sin rodeos, porque sinceramente no recuerdo un año peor en toda mi vida. Pensando en hacer balance de fin de año, siento que mi año hace meses que terminó, allá por Marzo. Luego lo que vino fue otra cosa, a lo que hubo que acostumbrarse y adaptarse.

Este año pasará a la historia como el año más vacío de bodas de toda nuestra trayectoria (pero uno de los años de mayor carga de trabajo, paradójicamente). No puedo referirme a recordar las bodas que hemos hecho, porque directamente no hemos tenido temporada; pero si que puedo hablar con mucho orgullo del acompañamiento y la cercanía que creo que todos nuestros clientes han sentido durante estos meses pasados.

Hemos tenido que re-organizar por completo todas nuestras bodas, con la brutal carga de trabajo que eso significó. Bodas que ya estaban perfectamente gestionadas, y que han tenido que replantearse al completo. Esto es estresante y genera muchos miedos. Ser buenas gestoras de imprevistos y saber movernos en la toma de decisiones, de forma certera y profesional, ha puesto aún más de relevancia la importancia de nuestra figura como wedding planners y el mercado por fin lo reconoce.

Hemos actuado muchas veces de psicólogas, tranquilizando y empatizando con todas nuestras parejas; que al igual que nosotras, veían casi perplejos, que la cosa se iba poniendo más y más fea, hasta el punto de tener que tomar decisiones más que complejas. No ha sido un año sencillo. Para nadie, os lo puedo asegurar.

En cuanto al sector, hemos observado muchísima polaridad. Creo que la respuesta a esta crisis que todos hemos sufrido, ha hecho ver lo mejor y lo peor de todos los profesionales que lo conformamos. Me quedo con el ingenio, la reinvención y la resiliencia que, día a día, comprobaba a través de las redes sociales. El resto, las malas praxis, la irresponsabilidad o las cláusulas abusivas (que hemos comprobado existen), quiero pensar que son sólo errores temporales fruto de la cegadora bruma de la crisis, que se subsanarán cuando todo esto haya pasado.

Ha sido un año de renacimiento para nosotras. Y nunca mejor dicho, porque hemos traído a dos criaturas a este caótico mundo. Como ya sabes fui madre por segunda vez el 16 de Mayo y Sara se estrenó como mamá el pasado 20 de Octubre. Manuela e Inés serán compañeras de juegos no dentro de mucho.

Creo que tanto Sara como yo, en cierta medida, agradecimos un poco que nuestra temporada de bodas y otros proyectos tuviera este parón pandémico. No hay mal que por bien no venga y ahora pienso que nos merecíamos un año casi sabático en nuestras vidas. Nos hemos podido dedicar a nosotras mismas y a nuestros bebés. Prioridades absolutas a las que en otros momentos hemos tenido que renunciar un poco.

2020 también iba a ser un año de celebración. La segunda GRAN BODA LALABLU. Nuestra compañera Tamara tenía fecha de boda, que nos comunicó a finales de 2019 a través de un divertidísimo fake video. Tampoco ha podido ser. Ella no se ha podido vestir de novia y yo no he podido ejercer de maestra de ceremonias, intercambiando roles. Pero llegará, todo llegará ¡no cambien de canal!

Parece que este maldito año nos ha robado demasiadas cosas. Y lo más triste es que a mi en concreto también me ha robado a personas importantes en mi vida. Sin duda el mes de Abril fue el peor mes del año. La COVID-19 ha golpeado a muchísimas familias en nuestro país, entre las que se encuentra la mía. No fue fácil vivirlo embarazadísima y a punto de dar a luz. Por eso no me canso de pedir RESPONSABILIDAD, porque la historia cambia por completo cuando te toca de cerca. Se ve distinto. Es distinto.

Pero no puedo decir que 2020 no me haya dado algunas cosas buenas que de otra manera no hubiera podido vivir. Estar más de 6 meses en casa, en Asturias, y ver dos cambios de estación de continuo, el paso de verano al otoño y del otoño al invierno. Darme cuenta de cuánto hecho de menos esta tierra y replantearme un par de decisiones de cara al futuro. El teletrabajo y la flexibilidad, europeizarnos de una vez por todas (¡qué no pasa nada!) y que falta nos hacía.

Y este final de año lo cierro con muy buen saber de boca, gracias a mi proyecto de marketing especializado y programas de mentoring en LalaBlu Brand Partner & Mentoring. A veces las cosas no siempre salen en el momento que queremos, y esto yo ya lo había aprendido antes de la pandemia, casi como si fuera un presagio. Debido a mi problemático embarazo, tuve que esperar un año completo a poder dedicarme a esta otra parte de LalaBlu, como yo creía que se merecía. Pero ahora ya puedo decir que ¡estamos a tope! Gracias por cómo me (lo) has acogido. Estoy super ilusionada con todo esto.

También ha sido un año de reivención y readaptación para nosotras. Los Desayunos LalaBlu, ahora en formato ONLINE y completamente GRATUITOS, me han permitido volver a conectar con mucha gente a la que quiero y admiro. Nos espera una temporada intensa en 2021, ¡que animo a que no te pierdas! Pretendemos reunirnos virtualmente, al menos una vez al mes. Ya estamos trabajando en toda la agenda de contenidos y ponentes del año que viene ¡habrá muchas sorpresas!

Aún vivimos momentos complicados e inciertos. Si algo he aprendido estos últimos meses, es que hay que VIVIR EL MOMENTO, disfrutar siempre lo más que podamos y no dar tanta importancia a cosas que no la tienen. No sé tú, pero yo he tenido tiempo más que de sobra para darle muchas vueltas a las cosas. Meditar, reflexionar y reencontrarme con lugares, personas… replantearme mucho y reprogramarme en todo. Es lo que tienen las crisis, que te sacuden, que te descolocan. Lo importante es saber aprovechar este oleaje, esta marejada, y navegar con rumbo y determinación.

Timón en mano y rumbo al 2021, me despido. Cuídate mucho. Estoy deseando volver a verte (y a abrazarte) muy pronto.

Texto escrito por Nuria Fernández.

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